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Piezas selectas del Museo Oriental


La aventura del Rey Mono

Colección de China
Sala 10
Escultura
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Las aventuras del Rey Mono. Talla en esteatita. Epoca Daoguang (1821-1850). Donación P. Nicanor Lana.

Las aventuras del Rey Mono

Esta escultura representa a los cuatro personajes de la famosa obra literaria china “Viaje al Oeste. Las aventuras del Rey Mono”. Los cuatro protagonistas tallados en la piedra son: “el mono, el cerdo, el bonzo y el mandarín”.

“Viaje al Oeste” es una obra maestra de la literatura china y universal de todos los tiempos. Tiene su origen en el viaje que el monje Chen Hsuan- Tsang (595-664) –también conocido como Tripitaka Tang–, realizó a la India en busca de los textos sagrados del budismo.

La imaginación relegó a un segundo plano al monje histórico, dando entrada a personajes fantásticos que rivalizaron en fuerza y potencia, con los mitos sancionados por la tradición. Eran antiguos miembros de la corte celeste que encontrarán en las tremendas dificultades del viaje el medio de reparar su añeja culpa.

El primero de ellos es Sun Wu-Kung, el hermoso Rey de los Monos. Nacido de una piedra, testigo del primitivo equilibrio entre el “Yin” y el “Yang”, maestro indiscutible de las setenta y dos formas posibles de metamorfosis y humilde peregrino hacia la Montaña del Espíritu, como único medio de expiar la tremenda confusión en la que sumió en su día a los cielos. Monstruo y ángel a la vez, su naturaleza simiesca le traiciona en todo momento, haciendo de sus aventuras algo sumamente divertido y dotado de una fuerte carga satírica.

El segundo discípulo es Chu Ba-Chie, el cerdo glotón engreído y cobarde. Chapucero, practicante de unas metamorfosis totalmente incomprensibles que impiden ver en él al antiguo servidor del Señor del Cielo caido en desgracia.

El tercero de los acompañantes es Sha Wu-Ching, también un antiguo funcionario celeste.

En medio se alza la figura del monje Hsuang- Tsang, Maestro de la Ley, hermano y embajador del emperador Tang, peregrino infatigable en busca de textos sagrados, que achaca a los demás los fracasos y se arroga para sí todos los triunfos.

En cuanto a su sentido alegórico Arthur Waley piensa que el monje Tripitaka o Hsuan Tsang representa al hombre común que lucha ansiosamente entre las dificultades de la vida. El mono representa la inestabilidad del genio. El cerdo simboliza los apetitos físicos, la fuerza bruta y una especie de paciencia obtusa. El mandarín representaría la sinceridad y la integridad del corazón.

 
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